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¿Qué
es la osteogénesis imperfecta?
La osteogénesis
imperfecta es una enfermedad congénita que se caracteriza
porque los huesos de las personas que la sufren se rompen
muy fácilmente, con frecuencia tras un traumatismo
mínimo e incluso sin causa aparente.
Se conocen varios tipos
de la enfermedad, y su variación es muy grande de
un individuo a otro. Incluso dentro del mismo tipo, puede
haber personas con una mayor o menor impregnación.
Por decirlo con un ejemplo práctico, algunos pacientes
sufren diez fracturas a lo largo de su vida, en tanto que
otros pueden llegar a tener varios cientos de ellas.
¿Cuáles
son las causas de la osteogénesis imperfecta?
La osteogénesis
imperfecta se debe a la insuficiente y/o defectuosa formación
del colágeno del cuerpo, como consecuencia de un
fallo genético. El colágeno es una proteína
de los tejidos y su función en la formación
de los huesos se puede comparar a la de las nervaduras metálicas
en torno a las cuales se monta la estructura de hormigón
de una viga. Si la nervadura no es fuerte o no existe, la
pieza de hormigón no adquirirá la forma adecuada
o será sumamente frágil.
La OI no se puede paliar,
por tanto, suministrando calcio a los enfermos. No existe
hasta el presente ninguna forma de inducir a las células
del cuerpo a producir más colágeno o producir
colágeno de calidad.
¿Cuál
es el pronóstico de la osteogénesis imperfecta?
La osteogénesis
imperfecta tiene un pronóstico muy variable, dependiendo
del grado en que cada individuo esté afectado. La
enfermedad en sí no es letal. Sin embargo, las personas
afectadas por las formas más graves pueden tener
importantes problemas colaterales.
Mientras que los afectados
por tipos más leves (I y IV según la clasificación
de Sillence), en general no tienen más complicaciones
que las que impongan sus fracturas y deformaciones óseas,
así como las intervenciones quirúrgicas que
sean necesarias para tratarlas, la OI del tipo II (siempre
según Sillence) suele revestir mucha gravedad y puede
llegar a ser letal, debido a las hemorragias que causan
las fracturas múltiples en el recién nacido.
El tipo III de Sillence
tiene un pronóstico variable. En los casos en que
la deformación ósea es grave y el volumen
torácico es escaso, se pueden presentar problemas
de ventilación, que en algunos casos pueden dar lugar
a neumonías. En todos los tipos se pueden presentar
también problemas cardiovasculares de diferente pronóstico.
A pesar de la deformación
ósea y la frecuencia de fracturas, la longevidad
de una persona afectada por OI es igual a la de cualquier
otra. Sus cualidades intelectuales no están mermadas
de ninguna forma por la enfermedad y pueden llevar una vida
normal, dentro de las limitaciones que imponga el grado
de movilidad de cada uno.
¿Cual
es la incidencia de la osteogénesis imperfecta? ¿Cómo
se transmite?
Es difícil determinar
el número de personas afectadas por la enfermedad,
ya que no hay censos donde consten semejantes datos. Además,
podemos partir de la base de que hay gran cantidad de afectados
con síntomas muy leves que no han sido ni serán
nunca diagnosticados.
Yo he leído estimaciones
que dicen que la incidencia es de uno entre veinte o treinta
mil nacimientos (OIF), y otras según las cuales la
cifra debe de andar por un afectado entre cada diez mil
nacidos, incluyendo los casos que son diagnosticados a posteriori.
En cuanto a la forma en
que se transmite, los especialistas no acaban de ponerse
de acuerdo. Hasta no hace mucho parecía claro que
la forma de transmisión de los tipos I y IV era dominante
(estos dos tipos se pueden estudiar en familias donde la
enfermedad aparece a lo largo de generaciones). La opinión
generalmente aceptada era hasta hace muy poco que tanto
el tipo II como el tipo III son el resultado de una transmisión
recesiva, pero los más recientes estudios parecen
reflejar dudas fundadas sobre esta generalización
y apuntan a la posibilidad de que el mosaicismo (error genético
en las células germinales de los progenitores) desempeñe
un papel importante en la transmisión de los casos
más graves de OI.
Además, la enfermedad
también puede ser el resultado de una mutación
espontánea y aparecer en familias sin ningún
antecedente. En algunos casos, lo que puede parecer una
mutación espontánea no lo es: hay afectados
con síntomas tan leves que ignoran su condición
hasta que tienen hijos con la enfermedad.
En cualquier caso,
está claro que los afectados por osteogénesis
imperfecta tienen un cincuenta por ciento de probabilidades
de transmitirla a su descendencia.
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